Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

martes, noviembre 17, 2009

Discos de la década: #19, DJ Shadow, The private press (2002)

El agrupar una serie de grabaciones delimitando unas fechas de referencia tan arbitrarias como los años 2000 y 2009 es algo tan arbitrario como el color predominante de su portada. Y es injusto para aquellos álbumes que no entran en el canon de las modas actuales.

The private press, pese a haber nacido en 2002, es un disco de los 90. Por concepto, por producción, por herencia, es una evolución de la música de la década anterior. Primero, porque se intuye un hilo narrativo en los temas, que aunque funcionen como buenas canciones por separado (especialmente Six days, la más comercial), parecen partes de un puzle que sólo al ensamblarse en el orden correcto nos cuentan una historia. Este concepto ha desaparecido paulatinamente con la llegada de la anarquía del mp3 y la vuelta a los “discos de canciones” y los temas redondos tipo estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-fin.




DJ Shadow va más allá: no sólo hay un hilo narrativo sino que también divide el disco en dos partes, como si de un viejo vinilo se tratara. En su elaboración, sin embargo, combina el espíritu del sampler del hip hop (su cultura) y su norma básica, el ritmo, con la amplitud de miras de la electrónica noventera y sus pretensiones de trascender más allá del baile.

La inteligencia y la vastísima cultura musical y amplitud de miras del reputado productor le hacen construir un artefacto perfecto para abordar lo sombrío del futuro tras el 11-S a través de una combinación de ricas texturas casi siempre acústicas (la electrónica de DJ Shadow está en el proceso de construcción, no en el sonido), ritmos funky sampleados, bajos atmosféricos y detalles enriquecedores. “And here’s a story about… being free”, dicen en el penúltimo corte, You can’t go home again. Ya no podemos regresar al hogar, porque no existe, ha cambiado y tenemos que adaptarnos. La incertidumbre era la misma para la situación política y para la industria musical del momento. Ahora, en el nuevo estado de las cosas, miramos al pasado y todo nos parece tan extrañamente ajeno. Quizá esa sea la aspiración de Josh Davis: ha pasado de moda y está en camino de ocupar un lugar dentro de los clásicos, que es donde mejor se siente.

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2 Comments:

Blogger Susu said...

Cuando vi la entrada dije "¿¿The Private Press??". Claro, no caí en que el factor década de los '00 os limitaba. Comparado con "Endtroducing" este disco sabe a bastante poco, pero si nos limitamos a los últimos diez años, efectivamente merece entrar en la lista. Desde luego mucho más que "The Outsider".

22/11/09 23:13

 
Blogger Milton Malone said...

Pues tío, encantándome el Endtroducing creo que The Private Press es más completo, sobre todo porque tiene un concepto detrás. El otro es más disperso, pero gran disco también. (Opino lo mismo que tú de The Outsider...)

23/11/09 9:26

 

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