Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

viernes, noviembre 20, 2009

Discos de la década: #18, The Pains of Being Pure at Heart, The Pains of Being Pure at Heart (2009)

De vez en cuando, un grupo captura la esencia de todos sus predecesores y es capaz de condensarla en un puñado de canciones. Eso hicieron The Pains of Being Pure at Heart en su primer disco. Ellos se lo deben todo al indiepop británico de los ochenta, a The Pastels, The Field Mice, Talulah Gosh o Another Sunny Day -y un poquito a My Bloody Valentine o a The Jesus and Mary Chain-.

The Pains no inventan nada y tampoco engañan. Lo suyo es un homenaje a su música favorita, una reivindicación de la adolescencia en los veintitantos y del ser indie hasta el extremo de lo naif. Todo eso ya lo dejan claro en su nombre. Triunfan porque consiguen mejorar la fórmula, ya que pocos de esos grupos que adoran tienen un disco como el suyo.



Diez singles en potencia. Guitarras que saltan entre el ruido de fondo y melodías pegadizas que conducen a estribillos para corear a gritos. Las letras tampoco se salen del guión. Hablan de enamorarse como un tonto y pasar la semana esperando a que llegue el sábado para verla o de hacer el amor, pero de hacerlo en una biblioteca y sabiendo que para ella no es tan importante como para tí. Todo ñoño, pero con un punto de perversión.

El conjunto puede sonar a pose, pero viéndoles, uno se da cuenta rápidamente de que no hay ninguna impostura, como no la hay en un disco hecho con el corazón y sin ningún tipo de pretensiones.

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2 Comments:

Blogger Ángel said...

Y aquí es donde yo muto en abuelo cebolleta y cuento una batallita. Huyan mientras puedan...

¿Siguen aquí? Bien. Hace unos días leí una entrevista a éste grupo, a la chica concretamente. En ella hablaba de sus referentes y de su idolatría hacia ellos. Y hablaba de como se emocionaba cuando fue a Glasgow y estuvo en la tienda de discos que llevan los de The Pastels.

Esa tienda es responsable, sin exagerar, de cerca de 100 de los discos de mi estantería. Es la mejor tienda del mundo, ¡pero si está dentro de un bar!, y los encargados son como los de Alta Fidelidad pero sin ser gilipollas. Tienen tanto vinilo como CD, venden entradas, y te hablan ¡te hablan! sobre el/los disco/s que te acabas de comprar, te preguntan qué te han parecido si vuelves, coño, ¡te recuerdan!, y, sobre todo, mantienen esa sensación tan placentera de tienda de discos, en la que sabes que estás enre los tuyos en el momento que entras. Y a dos manzanas de mi casa...

Pero hay mas. Corran, ahora que aún pueden...

Escuchando éste disco con calma he recordado el mejor club del mundo, que casualmente está en la misma ciudad que la mejor tienda de discos del mundo, y curiosamente atrae a la misma gente... Allí suena... pues a lo que suena éste disco. Todo el indie de los 80 del mundo, y cualquier cosa que se relacione con ello. Uno de los DJs habituales (que cuando no pincha suele estar entre el público) es un tal Stuart Murdoch, que a lo mejor les suena. Podría imaginarme éste disco sonando allí, en repeat toda la noche, y no desentonaría...

Creo que allí pasé los mejores sábados de mi vida.

20/11/09 23:55

 
Anonymous mario said...

Jarrl Cuánta envidia!!! Y todo impregnado de ese maravilloso acento escocés... Yo quiero.

21/11/09 20:06

 

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