Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

lunes, febrero 22, 2010

El efecto Merriweather

Merriweather Post Pavilion de Animal Collective, el disco que partió la pana en 2009 de tal modo que se coló en los primeros puestos de lo mejor de la década, salió a la calle el 6 de enero. El día 7 ya todo el mundo sabía que en los doce meses que restaban no iba a salir algo tan deslumbrante para competir con él en las listas.


En una crítica al Teen dream de Beach House en Rockdelux señalan que posiblemente pase lo mismo en 2010 con este disco. Tuvimos la oportunidad de escuchar un puñado de las nuevas canciones a principios de diciembre, cuando el dúo de Baltimore tocó en el Primavera Club. Y es cierto que, tras volver a escuchar, esta vez en disco, temas como Norway te suenan a clásicos instantáneos.

Pero, ¿no estamos exagerando? Bien es cierto que es un buen disco (Victoria Legrand tendrá timbre y personalidad en la voz, pero no me gusta nada su forma de cantar, siempre desganada, y a esta música no le va esa expresividad) pero parecen más las ganas de que ocurra otro fenómeno parecido al de Animal Collective. Merriweather Post Pavilion (o, como ya se le conoce para abreviar en muchos lados, MPP) es un discazo y presumiblemente la cumbre del Colectivo, pero también es cierto que buena parte de la culpa la tiene el hecho de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Quizá también sea ése el motivo por el que Teen dream está pegando fuerte. Quizá sea ese el motivo por el que los clásicos imperecederos lo son.

sábado, febrero 20, 2010

Discos De La Década: #7, Wilco - A Ghost Is Born


Hay ocasiones en las que los mejores discos son, también, los más extraños. Y A Ghost Is Born, lo es. De lo mejor, digo, y extraño también.

Es de lo mejor, a día de hoy lo mejor que han hecho Jeff Tweedy y compañía, porque va un paso más allá en el camino abierto por Yankee Hotel Foxtrot, y mejorando sobre aquel, lo que son palabras mayores. No sólo la mano de Jim O'Rourke está más presente que antes(por mucho que piense que los dichosos pro-tools han hecho más daño que otra cosa), y la osadía de Jeff Tweedy haciendo solos de manera poco convencional funciona. Hasta el punto que ese tipo de solos fragmentados, como entrecortados, son reconocibles al momento como Wilco, o su influencia.

Y ésta es una de sus peculiaridades. Su sonido es... frío, distante en ocasiones. Pero hay más. Alguno de los cortes son inusualmente largos, con codas extrañas y sonidos electrónicos peculiares. Ésto, llevado al extremo, es lo que ocurre con Less Than You Think, un corte que ellos mismos admitieron pensar que nadie iba a poder soportar (y que yo, de hecho, no puedo). Creo que los expertos llaman a todas éstas extrañezas "experimentación". Muchas veces dicha experimentación crea monstruos.

Otras, escasas, obras maestras.


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martes, febrero 09, 2010

Discos de la década: #8, Radiohead - Kid A

Es curioso como un disco que parecía tan futurista y visionario en su momento ahora lo veamos como un producto de la evolución musical de los 90. Pronto el pop se dejaría de complejidades, de mensajes de trascendencia, y adoptaría de nuevo la sencillez como eje sobre el que moverse.

Así que, pasados diez años, uno regresa a Kid A y se pregunta: ¿qué queda de ti? Lo vemos como cuando miramos la foto de una novia pasada y de la que nos volvemos a acordar después de mucho tiempo: ya no hay amor, el cariño volverá cuando empiecen a florecer los recuerdos, pero ¿mientras tanto? Queda la curiosidad. Y la certeza de que, cuando pasen los próximos diez años, Kid A estará a la altura de los grandes clásicos, como el Sgt. Peppers, el Dark side of the Moon o el Closer.

Sobre todo a la altura de este último. Como la obra póstuma de Joy Division, el cuarto disco de Radiohead parece no dejar lugar en ningún momento a la esperanza. Si en el 80 eran los teclados los que parecían profanar una verdad tan sagrada como el post-punk, en el 2000 es la electrónica la que reinventa el pop más oscuro, deformándolo, deshaciendo las estructuras de las canciones y adaptándolas a un mensaje conjunto nada alentador.

Desfilan ‘Everything in its right place’, ‘Kid A’, ‘The National Anthem’, temas totalmente distintos pero coherentes, como las diferentes paradas en un camino, en un via crucis.

Como Closer, ya no pertenece a ningún género. Como Closer, parece una obra inconclusa, no hay atisbo de esperanza en ningún lado. Bueno, quizá sí: escuchen el tema escondido.

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