Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

sábado, diciembre 15, 2007

Demasiada música

Cada vez que leo la Rockdelux me angustio: tanta música, tantos grupos vitales, tantos estilos que ni siquiera puedo imaginarlos, tanto por escuchar y tan poco tiempo para ello.

¿Tienen sentido las listas, las clasificaciones, cuando el número de discos interesantes se acerca al infinito? Lo más chocante de la globalización es la conciencia de la enormidad del mundo, de lo que son y suponen seis mil millones de cabezas pensantes, seis mil millones de universos propios, personales e interconectados. Se asoma el abismo del relativismo, de la supresión de los absolutos que tanto necesitamos para tener una referencia, para no volvernos locos.

La opción más razonable es mantenernos en nuestro pequeño universo local, con nuestros gustos hechos a base de ínfimos retazos aleatorios de un todo tan grande que no existe, disfrutando de lo que tenemos a mano, de lo que podemos agarrar, sabiendo que sólo somos una piedrecita en medio de una carretera.

1 Comments:

Blogger hiperboreana Ingrid said...

Una piedra flotando en medio de la nada. Y, a la vez, un piedra interconnectada con la totalidad del sistema, vagando en la incertidumbre de las causas y consecuencias de su lugar en el mundo. Siendo el no-principio de nada, el sin-final de algo, en alguna-quizás-ninguna parte. Pero que cuando se levante, aún piensa: qué bueno está el café por la mañana. Saludos,
I.

25/12/07 0:56

 

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