Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

lunes, julio 03, 2006

La edad dorada

No hace mucho tiempo estuvieron reponiendo en La 2, de madrugada, el programa La edad de oro, un hito en la televisión musical, que vivió durante la primera mitad de los ochenta y nos mostró en directo a los grandes (y no tan grandes) artistas del momento: Tom Verlaine, The Residents, Durutti Column, Aviador Dro... Estaba viendo una de esas reposiciones y pensando en los buenos viejos tiempos cuando empezó a hablar la presentadora, muy conocida pero de cuyo nombre no me acuerdo: no he oído decir mayores tonterías en un espacio musical televisivo (aunque puede que sea porque en los otros espacios musicales sólo dicen banalidades). Aunque el plantel de artistas y las actuaciones en directo eran de lujo.

Una edad dorada similar la vivió el Tentaciones, suplemento de cultura joven de El País, hace un año más o menos fue sustituido por el EP3. Hubo una época, desde mediados a finales de los 90 e incluso entrada ya la nueva década, en que el Tentaciones era considerada una publicación de prestigio, cualquiera que entendiera de música declaraba leerlo, era un buen aparato de información escrita semanal sobre lo que verdaderamente nos interesabe, aunque en esa época yo todavía era muy joven para verlo así. Hace unos años devino, sin embargo, su degradación: informaba cada vez más de tonterías, dedicando más espacios a las típicas cosas insustanciales con que se rellenan las publicaciones que van muriéndose poco a poco, hasta llegar al cénit de la indecendia y la comercialidad al dedicarle una portada al próximo -en aquel entonces- fenómeno del reaggeton. Más bajo no podía caer. Claro que para caer más bajo ya está el EP3, que ahonda en las tonterías del Tentaciones acompañado de una estética más moderna y más vacía, en la que la información es solamente un accesorio y lo estúpido se expande a través de sus páginas.

Hubo épocas doradas, pero sólo nos damos cuenta de ello cuando se acaban.

3 Comments:

Anonymous Es3 said...

La presentadora de pelo cardadísimo era Paloma Chamorro. Coincido contigo, las entrevistas eran penosas. Pero teniendo, p.e., al Poch delante... supongo que fácil no sería ;) Con respecto al fondo de la cuestión, qué decir... "Vanidad de vanidades, todo es vanidad". Sniff

3/7/06 17:31

 
Blogger Carlos said...

Se idealizan las cosas, pero qué quieres que te diga. Por la época del Tentaciones desde su inicio yo no hacía caso a la música, sólo leía la contraportada en la que hacían preguntas tipo: ¿por qué se esteriliza la aguja de los condenados a inyección letal?; y la tira de Cuttlas... me cansó a las pocas semanas.

5/7/06 19:13

 
Anonymous nisón said...

Como dijo J. (para este tipo de citas hay que recurrir a alguien de reconocido prestigio): Tentaciones era una mierda.

12/7/06 16:55

 

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