Apetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.

sábado, noviembre 26, 2005

My heart and soul are ready to explote...

Allí estaba él. Un día más perdido en el ritmo de los pasos, ausente al balanceo de las agujas del reloj. Contempló la escena. La noche se abría delante de él, hacia él y dentro de él; se expandía como un tintero derramado en hojas cuadriculadas llenas de anotaciones, reglas y apuntes. Estaba perdido y sin rumbo dentro de aquella caótica rutina que marca lo imprevisible. Una noche más que descubrir, ¿cómo acabaría?. Puede que como otras muchas; vagando por calles desiertas, dando otro maldito golpe a la vida y rascando superficies con los dedos sin detenerse a mirar debajo.
Terminaría por coger un día más aquel mugriento autobús nocturno y mañana sería otro día, sí; otro día, dormir hasta mediodía, cumplir con media jornada de trabajo y volver a la noche, a la vida, a sentir. A dejarse llevar por un impulso, a tomar con pureza el pulso a cada instante. Pero ahora tenía el tiempo a sus pies y la Velvet le seducía con la propuesta, tanta veces oída, de un comienzo al anochecer. Y él ardía en deseo de quemar aquella noche y de que sus propias cenizas volasen sobre un cielo de estrellas mutiladas por la luz de rojizos faroles.

all tomorrow's parties...

1 Comments:

Blogger Milton Malone said...

Siempre me ha parecido la canción más hippy-psicodélica de la Velvet. Mola.

26/11/05 21:30

 

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